LG presenta su nueva generación de televisores más eficientes energéticamente

  • Actualizado
  • 21/10/2011

LG Electronics (LG), compañía líder en el mercado de electrónica de consumo, presenta su nueva generación de televisores con clasificación energética A. Además de cumplir con las nuevas exigencias de etiquetado de eficiencia energética de la Unión Europea, LG ha llevado a cabo otras medidas propias y ha conseguido la mayor parte de su ahorro energético mejorando la eficiencia de sus productos de consumo.
 
LG ha puesto a la venta televisiones con  clasificación A. Además, todos estos modelos, tanto de LED, Plasma y LCD, se han desarrollado para conseguir una mayor eficiencia energética. Su nuevo etiquetado ECOFRIENDLY garantiza que los materiales de fabricación y los componentes electrónicos están libres de mercurio y plomo. La nueva generación de televisores LG incluye el Intelligent Sensor, que ajusta los parámetros de imagen del televisor para que sean acordes a la iluminación de la sala, lo que logra una reducción del consumo eléctrico entre un 60% y un 85%.
 
“Con el cambio climático y una mayor concienciación por parte de los consumidores y empresas por proteger el medio ambiente, las tecnologías verdes juegan cada vez un papel más importante a la hora de comprar un TV”, comenta José María Zamora, Director de Marketing Corporativo y Home Entertainment de LG España; y añade: “En LG hemos centrado nuestros esfuerzos en la reducción del consumo de energía de nuestros televisores además, también estamos evaluando las cadenas de diseño y desarrollo, suministro, distribución, reciclaje, etc. para cuidar todo el proceso y conseguir una mayor eficiencia en cada etapa”.
 
Centrados en mejorar la eficiencia de los productos
En cuanto al nuevo etiquetado de eficiencia energética, la Directiva 2010/30/EU, establece las normas sobre el etiquetado de las televisiones y la información adicional que deben indicar a todas las marcas que en el etiquetado de los productos a partir de diciembre de 2011.
 
Ante estas nuevas exigencias de etiquetado, LG además de cumplir con la normativa europea, ha llevado a cabo otras medidas propias que hacen que el consumidor colabore con el mantenimiento del medio ambiente sin que le grave económicamente. Se estima que, a día de hoy, el ahorro no es todavía significativo para el consumidor en términos económicos, pero sí a nivel ecológico.
 
En 2010, LG invirtió 705 millones de dólares para la investigación y desarrollo de tecnologías verdes, de los cuales, 269,3 millones de dólares fueron destinados a  mejorar la eficiencia energética y energías renovables. Esto supone un aumento del 44% con respecto a las cifras de I+D de 2009. La mayoría de la inversión proviene de la mejora de la eficiencia energética de los productos de consumo y de mejorar la eficiencia del uso de recursos.
 
La estrategia global de LG en cuanto a energía se centra en dos ámbitos fundamentales: mejorar la eficiencia energética y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero el proceso de fabricación. LG ha conseguido reducir el consumo en standby de sus televisores y otros productos a menos de 1 vatio.  Además, se ha fijado como meta reducir el consumo a 0,5 vatios para el año 2013.
 
En cuanto a la reducción de gases de efecto invernadero, como parte de su plan general “Green 2020” para la gestión y el crecimiento sostenibles, LG ha anunciado que reducirá sus emisiones de gases de efecto invernadero en casi 14 millones de toneladas durante el año 2011, superando así su récord de 12.9 millones de toneladas conseguido el año pasado. Con estas previsiones, LG tiene el objetivo de reducir en 200 millones de toneladas sus emisiones acumuladas desde 2009 hasta 2020. El plan de LG supone la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero en los procesos de fabricación, las instalaciones y la gestión de la energía.
 
Además, en la estrategia de reciclaje de sus productos, LG ha introducido varias mejoras en el proceso interno para verificar la reciclabilidad de los productos desde la fase de su diseño y desarrollo. Existen numerosas verificaciones para comprobar si todos los componentes del producto pueden ser reciclados y los resultados se utilizan como una guía para modificar el diseño y el desarrollo de los productos para conseguir mayor reciclabilidad.